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  1.             No hay que llorar porque las plantas crecen en tu balcón,
                No hay que estar triste
                Si una vez más la rubia carrera de las nubes te reitera lo inmóvil,
                Ese permanecer en tanta fuga. Porque la nube estará ahí,
                Constante en su inconstancia cuando tú, cuando yo
                -Pero por qué nombrar el polvo y la ceniza.
                Sí, nos equivocábamos creyendo que el paso por el día
                Era lo efímero, el agua que resbala por las hojas hasta hundirse en la tierra.

                Sólo dura lo efímero, esa estúpida planta que ignora la tortuga,
                Esa blanda tortuga que tantea en la eternidad con ojos huecos,
                Y el sonido sin música, la palabra sin canto, la cópula sin grito de agonía,
                Las torres del maíz, los ciegos montes.
                Nosotros, maniatados a una conciencia que es el tiempo,
                No nos movemos del terror y la delicia,
                Y sus verdugos delicadamente nos arrancan los párpados
                Para dejarnos ver sin tregua cómo crecen las plantas del balcón,
                Cómo corren las nubes al futuro.

                ¿Qué quiere decir esto? Nada, una taza de té.
                No hay drama en el murmullo, y tú eres la silueta de papel
                Que las tijeras van salvando de lo informe: oh vanidad de creer
                Que se nace o se muere,
                Cuando lo único real es el hueco que queda en el papel,
                El golem que nos sigue sollozando en sueños y en olvido.





  2. 1 comentarios:

    1. Maga dijo...

      :) lindo tu lugar tb, te dejo un abrazo y gracias por compartir.

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